Después continuamos con la colocación del cuello, la nariz,
las orejas... damos color a la piel, pegamos los ojos, los labios y el pelo.
Y ya sólo falta el vestido y algunos accesorios.
Conforme avanzábamos en la elaboración de la marioneta, los alumnos iban definiendo su personaje, iban imaginándose el producto final y automáticamente subía la motivación.
Tengo que dar las gracias a las mamás, y quizás a alguna abuela, que han ayudado para confeccionar los vestidos y dar los últimos toques.
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